Honduras dio un paso importante en la salud pública al iniciar la vacunación infantil contra el dengue, convirtiéndose en el primer país de Centroamérica en aplicar este fármaco a menores.

El doctor Gilberto Ramírez, jefe de la Región Metropolitana de Salud, explicó que Honduras es la cuarta nación en América en implementar esta inmunización, después de Brasil, Perú y Argentina.

Según Ramírez, el país dispone de un lote inicial con dosis suficientes para vacunar a 25 mil niños, quienes recibirán una segunda aplicación dentro de tres meses para completar el esquema.

El proceso de inmunización comenzó en una escuela del Distrito Central y se expandirá a otros planteles educativos en Tegucigalpa y San Pedro Sula, beneficiando a más menores.

Avance en la vacunación infantil contra el dengue en Honduras

Por ahora, la aplicación de la vacuna se realizará solo en Tegucigalpa y San Pedro Sula, mientras avanzan las gestiones para adquirir más dosis y ampliar la cobertura a otras regiones.

El doctor Gilberto Ramírez aclaró que la vacunación es voluntaria, pero instó a los padres a permitir que sus hijos reciban la inmunización para reducir el riesgo de contagio.

Un informe de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) reveló que en 2024 se registraron 177,209 casos de dengue y 160 fallecimientos a causa de esta enfermedad.

View post on X

Estas cifras son siete veces superiores al promedio de la última década y duplican la media regional, reflejando la gravedad del brote en el país.

Además, Honduras mantiene la segunda tasa de mortalidad infantil más alta de Centroamérica, lo que refuerza la urgencia de medidas preventivas como la vacunación.

¿Qué es el dengue y por qué es importante vacunarse?

El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti, que puede causar fiebre alta, dolor muscular, vómitos y, en casos graves, hemorragias o incluso la muerte.

En zonas tropicales como Honduras, el virus se propaga rápidamente, afectando a miles de personas cada año.

La vacunación es clave para reducir el riesgo de infección y prevenir complicaciones graves.

Aunque no sustituye el uso de repelente o eliminar criaderos de mosquitos, brinda una protección adicional, especialmente a los niños, quienes son más vulnerables a desarrollar formas severas de la enfermedad.