Ramón Enrique Maradiaga, exfutbolista y entrenador de la selección hondureña, es conocido en el mundo del deporte no solo por su gran trayectoria, sino también por su apodo: "Primitivo" .

Este sobrenombre, que lo acompaña desde su juventud, tiene una historia peculiar que él mismo ha compartido en varias ocasiones.

Origen de su apodo

Todo comenzó en el colegio San Miguel, cuando Maradiaga era un joven estudiante en Amapala.

El encargado de darle el apodo fue el padre Lauriano Santolaya, un sacerdote que, con cariño, lo llamó "Primitivo" sin ninguna mala intención.

Sin embargo, al principio a Maradiaga no le gustaba y le molestaba que sus compañeros lo llamaran así. La razón de su incomodidad era, quizás, lo poco convencional del apodo, que no tenía relación con su nombre real.

Primitivo Maradiaga levantando su brazo dirigiendo un partido
El exjugador reveló el origen de su apodo en el programa 'La Tarde'

Con el paso del tiempo, Maradiaga fue entendiendo que el sobrenombre se utilizaba de manera cariñosa y, aunque en un principio le molestó, acabó aceptándolo como parte de su identidad. Hoy, el apodo "Primi" se ha convertido en una marca registrada de su personalidad, inseparable de su nombre.

En una de sus giras internacionales, específicamente en 1980, cuando Maradiaga visitó España con la selección hondureña, tuvo la oportunidad de recordar esta historia en una entrevista de Televisión Española.

En ese entonces, el padre Lauriano Santolaya se encontraba en Valle, y al ver la entrevista, visitó a Maradiaga para compartir ese momento tan especial.

A pesar de que "Primi" comenzó como un apodo que no le agradaba, con el tiempo Maradiaga lo adoptó como parte de su ser, reconociendo al padre Lauriano como la persona que lo hizo inmortal. Hoy, Maradiaga lleva este apodo con orgullo y lo recuerda como un símbolo de cariño y respeto