El reconocido escultor hondureño Jesús Zelaya ha denunciado a través del programa Las Mañanas del 5, el robo de una de sus obras en bronce, la cual fue sustraída de su lugar original y, según sus sospechas, podría estar en una residencia privada dentro o fuera del país.
Además, el artista exige al gobierno el pago pendiente por la restauración de la pieza, la cual fue encargada por administraciones anteriores, pero nunca liquidada en su totalidad.
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Un robo que afecta el patrimonio cultural
La escultura en cuestión, que formaba parte del espacio público frente a la Basílica de Suyapa, fue creada en bronce y representaba un valioso aporte al arte nacional.
Sin embargo, según Zelaya, fue robada con todo y su base durante la administración anterior, presumiblemente para ser vendida como chatarra o adquirida por coleccionistas privados.
"Recorrí todas las chatarreras buscando la escultura, pero no estaba. Estoy seguro de que terminó en una mansión o fuera del país", declaró el artista.
Falta de pago y reclamo de justicia
Además del robo, Zelaya ha manifestado su frustración porque el gobierno no ha cumplido con el pago de la restauración de la pieza, pese a que esta es parte del patrimonio cultural de Honduras.
"Me dijeron que podía vender la escultura porque no estaba registrada como patrimonio oficial, pero eso es una falta de respeto al arte y a nuestra cultura. No se puede comercializar algo que pertenece a la historia del país", lamentó.
El escultor, quien ha trabajado por décadas promoviendo la fundición en bronce en Honduras, enfatiza que es crucial valorar y proteger el arte nacional.
Actualmente, continúa con proyectos de arte público, incluyendo un plan para representar la historia de Santa Lucía a través de esculturas y murales.
El valor del arte en la sociedad hondureña
Zelaya señala que en Honduras hay pocos escultores en comparación con pintores, lo que hace que su labor sea aún más valiosa y necesaria de proteger.
"Es fundamental que se apoye el arte local y se reconozca su importancia para la identidad cultural del país", agregó.
Mientras espera que las autoridades resuelvan la situación y que se haga justicia en su caso, el artista sigue firme en su compromiso con la escultura y la enseñanza de esta técnica en Honduras.
Su llamado es claro: valorar, proteger y respetar el arte nacional como parte del legado cultural del país.
¿Quién es Jesús Zelaya?
Jesús Zelaya, un nombre que resuena con fuerza en el mundo del arte hondureño, es un testimonio vivo de que la pasión y la determinación pueden superar cualquier obstáculo. Su historia, marcada por la humildad y el coraje, es una inspiración para las nuevas generaciones de artistas.
Nacido el 8 de septiembre de 1954 en la aldea de Suyapa, Zelaya descubrió su vocación artística a temprana edad, inspirado por el pintor Carlos Garay. A pesar de las dificultades económicas, logró ingresar a la Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA), donde su talento comenzó a florecer.
Un episodio que marcó su vida fue ser expulsado de la ENBA por presentarse descalzo a clases. Lejos de desanimarse, Zelaya trabajó arduamente para comprarse un par de tenis, demostrando su determinación por alcanzar sus sueños.
En la ENBA, Zelaya tuvo la oportunidad de aprender de grandes maestros como Mario Castillo, Arturo López Rodezno y Benigno Gómez, quienes moldearon su talento y le brindaron una formación de calidad.
Entre sus esculturas más conocidas están “El forjador”, en la avenida Circunvalación de San Pedro Sula; “Las lavanderas”, en el parque de la misma ciudad; “La florista”, en Santa Lucía; y “El machaquero”, en la plaza de Villanueva, Cortés.
Hoy, Jesús Zelaya es reconocido como uno de los escultores más prominentes de Honduras, con obras que adornan espacios públicos y privados. Su historia es un ejemplo de que la pasión, la perseverancia y el talento pueden abrir puertas inimaginables