La vivienda que sirvió como fachada del hogar de Carrie Bradshaw en Sex and the City se ha convertido en un atractivo turístico en Nueva York.
Ubicada en Perry Street, en el West Village, la propiedad recibe a diario la visita de cientos de fanáticos de la serie que buscan tomarse fotos o grabar videos en el icónico lugar.
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Sin embargo, el propietario de la casa ha manifestado su molestia ante la incesante llegada de turistas.
A pesar de los esfuerzos previos por mantener la privacidad, como la instalación de rejas y carteles que prohíben las fotos y el acceso a las escaleras, el problema persiste.
Los residentes del edificio han tenido que lidiar con la constante presencia de visitantes que, sin importar las restricciones, siguen llegando al lugar.
Recientemente, el dueño de la casa decidió enfrentar directamente a los turistas. De manera educada, pero firme, salió a pedirles que respetaran su propiedad.
Impacto turístico
“Siempre trato de no hacer esto, pero a veces la gente cruza la línea y yo no puedo quedarme callado. Gracias por entender. Que tengan una gran visita y, recuerden, esto no está vacío, es una propiedad privada y no es de Carrie, es mía”, expresó el propietario.
Su comentario generó reacciones entre los visitantes, muchos de los cuales rieron y se retiraron sin mayores inconvenientes.
Sin embargo, la situación pone en evidencia el impacto del turismo en espacios residenciales y el desafío que enfrentan los propietarios de viviendas utilizadas en producciones icónicas.
Este caso se suma a otras propiedades famosas en la cultura pop que han sufrido situaciones similares, lo que abre el debate sobre el equilibrio entre el interés de los fans y el derecho a la privacidad de los residentes.